La tradición peligrosa de disparar armas de fuego al aire durante celebraciones de Año Nuevo volvió a cobrar consecuencias graves en la región fronteriza. Un residente de Laredo, Texas, identificado como Moisés Jaimes de 44 años, murió tras permanecer conectado a soporte vital en un hospital de San Antonio Texas, luego de ser impactado por una bala perdida durante los primeros minutos del 1 de enero.
El caso reaviva la preocupación entre autoridades y especialistas, ya que este tipo de incidentes no solo se repiten año con año en ciudades fronterizas como Laredo y Nuevo Laredo, sino que representan un riesgo mortal incluso para personas que se encuentran dentro de sus propios hogares.

¿Qué ocurrió la madrugada de Año Nuevo?
De acuerdo con información confirmada por el Departamento de Policía de Laredo (LPD), el incidente ocurrió en la cuadra 4000 de Calle Puebla, en la colonia Los Presidentes.
Aunque la corporación policial no valida públicamente campañas de recaudación, sí confirmó a medios locales que el caso corresponde al incidente por bala perdida reportado el Día de Año Nuevo.
La víctima fue golpeada en la parte superior de la cabeza por un objeto, que las autoridades creen corresponde a un proyectil disparado al aire y que descendió con fuerza letal. El hombre se encontraba fuera de su vivienda, en el área comprendida entre las avenidas Tampico y Mérida, compartiendo con su familia los últimos momentos del año y la llegada del Año Nuevo, cuando repentinamente sintió un impacto en la cabeza. Presentaba una lesión en la parte superior del cráneo y sangrado, por lo que fue atendido por paramédicos y trasladado de inmediato a un hospital.

Estado de salud y situación familiar
Según la información difundida por familiares a través de una página de GoFundMe, Moisés Jaimes:
- Es padre de familia y esposo
- Permanece conectado a soporte vital
- No presenta posibilidades de recuperación, de acuerdo con el diagnóstico médico
La familia enfrenta ahora no solo el impacto emocional de la tragedia, sino también altos gastos médicos y funerarios, por lo que han solicitado apoyo comunitario para afrontar esta situación.

El verdadero peligro de disparar armas al aire
Especialistas en balística y autoridades de seguridad coinciden en un punto clave:
las balas que suben, siempre bajan.
Una bala disparada al aire puede alcanzar velocidades suficientes para atravesar techos, parabrisas o cráneos humanos al caer, incluso a varios kilómetros del punto donde fue detonada.
Datos que alertan:
- En Estados Unidos se reportan decenas de personas heridas o muertas cada año por balas perdidas durante celebraciones.
- Estudios médicos señalan que los proyectiles que caen verticalmente pueden impactar a más de 300 km/h.
- En ciudades fronterizas, los reportes por “deadly conduct” suelen aumentar durante Año Nuevo, Navidad y festejos deportivos.
Un patrón que se repite en la frontera
Este no es un hecho aislado. En años recientes, tanto en Laredo como en Nuevo Laredo, se han documentado:
- Daños a viviendas y vehículos
- Personas heridas dentro de sus casas
- Casos mortales sin responsables identificados
Las autoridades han reiterado que disparar un arma al aire es un delito grave, independientemente de que exista intención de dañar a alguien.
Llamado de las autoridades y expertos
El Departamento de Policía de Laredo ha insistido en que cualquier persona que dispare un arma durante celebraciones puede enfrentar cargos por conducta mortal (deadly conduct), incluso si no se identifica a la víctima de inmediato.
Expertos recomiendan:
- Reportar disparos al 911
- Evitar celebraciones con armas de fuego
- Recordar que un solo disparo puede destruir una familia entera
Reflexión final
Cómo apoyar a la familia
La familia de Moises Jaimes habilitó una campaña solidaria para hacer frente a los gastos médicos y funerarios derivados de esta tragedia. Quienes deseen brindar apoyo pueden hacerlo a través del siguiente enlace oficial de GoFundMe: https://gofund.me/dcc7bac64. Cualquier aportación, por mínima que sea, representa un respaldo importante para sus seres queridos en este momento difícil.
El caso de Moisés Jaimes pone rostro humano a una estadística que suele minimizarse. Una celebración que duró segundos terminó en una tragedia irreversible.
Mientras su familia enfrenta la pérdida y el dolor, el mensaje es claro para la comunidad:
no hay disparo “al aire” que sea inofensivo.







