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Nación - 2 semanas ago

«Las calles de Torreón a las tres de la tarde estaban cubiertas de cadáveres»

Recuerdan la matanza de 303 chinos en Torreón en 1911

Durante la Revolución Mexicana ocurrió una de las mayores masacres de ciudadanos chinos y, en consecuencia, uno de los actos de racismo más impactantes de los que se tiene registro en la historia de América Latina. ¿Qué motivó dicho crimen? ¿Hubo persecución de chinos en México? El 15 de mayo de 1911, la ciudad de Torreón, en el estado de Coahuila, fue escenario de la matanza de 303 chinos que quedaron esparcidos por sus calles. El crimen se cometió en plena efervescencia revolucionaria, en una disputa entre quienes apoyaban el Gobierno de Porfirio Díaz, quienes se ostentaban como los grupos revolucionarios y quienes actuaron por motivos alternos como el racismo. «Las calles de Torreón a las tres de la tarde estaban cubiertas de cadáveres… La consternación en que quedó la ciudad es indescriptible, no hay palabras con que expresarla», relató Delfino Ríos, quien atestiguó la cruenta matanza. Las razones que motivaron el crimen son diversas, tales como el racismo y la revolución en sí misma. Sin embargo, una de ellas se debe al inuscitado éxito económico de Torreón durante el Porfiriato, lo que atrajo tanto a mexicanos procedentes de otros estados como a población extranjera —principalmente chinos—, quienes acudían a Torreón en busca de prosperidad para sus negocios. Entre esas colonias de extranjeros destacaba la china, una de las más numerosas y exitosas del país que, de acuerdo con el historiador Pedro Salmerón, en ese momento representaba alrededor del 4% de la población de la ciudad lagunera. Los chinos se hicieron visibles por su vestimenta, su religión y por ser una minoría con éxito en los negocios. A pesar de que la colonia china —también presente en otros estados del país– se caracterizó por participar lo menos posible en la política mexicana, fue víctima de discriminación xenofóbica. Incluso, entre 1905 y 1931 se llevaron a cabo campañas antichinas. La justificación de la Revolución Mexicana Aunque de fondo está el racismo, Salmerón sostiene que uno de los aspectos que pudieron provocar el crimen fue el hecho de que en plena efervescencia revolucionaria, algunos de los hombres de la comunidad china manifestaron abiertamente su apoyo al Gobierno de Porfirio Díaz. Situación que, posteriormente, sería utilizada como pretexto o justificación para quienes perpetraron la matanza el 15 de mayo de 1911. En este contexto, a principios de mayo de 1911, rebeldes maderistas de La Laguna —la zona compuesta por municipios de Coahuila y Durango— tomaron las poblaciones de la región y pusieron cerco a las tres ciudades fronterizas: Torreón, Lerdo y Gómez Palacio. Para la toma, los diferentes grupos de rebeldes unieron fuerzas, entre ellos Emilio Madero González, quien llegó días antes de la toma. En tanto que, desde el oriente llegaron cerca de 2.000 jinetes comandados por Benjamín Argumedo y Enrique Adame Macías, de las montañas de Mapimí bajaron otros 1,200 soldados con Jesús Agustín Castro al frente y de la zona de Tlahualilo llegó el contingente de Orestes Pereyra. De esta manera, los grupos revolucionarios lograron tomar la zona de La Laguna hasta llegar a Torreón, donde se habían recluido los federales. Pero una vez que lograron sacar a los federales de ahí, algunos grupos empezaron a entrar a la plaza y, unidos a algunos habitantes de la ciudad, comenzaron a saquear comercios y perpetrar la matanza de chinos. «Al tiempo que saqueaban, buscaban a los chinos y los mataban a tiros en sus escondites –y a algunos también, según parece, a machetazos: entre los cadáveres llegó a verse muchos mutilados– o los sacaban a la calle a empellones para abatirlos allí […] Los cadáveres de los tenderos y empleados chinos eran arrastrados afuera o arrojados por encima de las bardas, y se les dejaba tendidos en la calle. Un testigo de la matanza declaró haber visto incluso cómo unos niños pequeños, mexicanos, venían a patear en la cabeza dos de esos cadáveres», describió Juan Puig en un relato de aquel momento. «Durante la matanza, el único jefe presente fue Benjamín Argumedo, a quien en palabras de Salmerón, intentaron usar como «chivo expiatorio, pero que terminó exonerado por los jueces de la causa». A su llegada, personajes como Orestes Pereyra y Emilio Madero intentaron detener los desmanes, pero ya era demasiado tarde. Cabe mencionar que no todos participaron en la matanza, pues algunos de los pobladores lograron esconder chinos adentro de sus hogares para salvarles la vida. Sin embargo, el saldo de aquel trágico suceso fue de 303 chinos asesinados a manos de los rebeldes. Racismo detrás de la matanza de chinos La masacre de chinos de 1911 fue un suceso que se olvidó por casi un siglo dejando atrás un oscuro pasado del racismo en México. Pues a pesar de las justificaciones históricas, lo cierto es que el asesinato de 303 ciudadanos chinos no tuvo otra explicación que la xenofobia, lo cual se explica con documentos de aquella época. En el Manifiesto del Partido Liberal Mexicano del 1 de julio de 1906, en el que se presentaba al magonismo como corriente política —se trata de un movimiento de inspiración revolucionaria y anarcosindicalista alentado por los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, sobre las bases del Partido Liberal Mexicano y la difusión de las ideas contenidas en el periódico Regeneración—, se señalaba lo siguiente: «La prohibición de la inmigración china es, ante todo, una medida de protección a los trabajadores de otras nacionalidades, principalmente a los mexicanos. El chino, dispuesto por lo general a trabajar por el más bajo salario, sumiso, mezquino en aspiraciones, es un gran obstáculo para la prosperidad de otros trabajadores. Su competencia es funesta y hay que evitarla en México. En general, la inmigración china no produce a México el menor beneficio». Si bien este tipo de ideas parecen haber cambiado con el tiempo, lo cierto es que continúan presentes en el imaginario colectivo. En este sentido, uno de los aspectos a reconocer es que la masacre de chinos de 1911 se mantuvo silenciada casi por un siglo y, con ella, se ocultó el racismo que atraviesa a la sociedad mexicana. La deuda de México con China: ¿AMLO pedirá perdón? Este 2021 se cumplen 110 años de la matanza de chinos y, a diferencia de otras épocas, en esta ocasión se tiene presente como una cuenta pendiente del Estado mexicano. A esto se suma el hecho de que en los últimos años ha habido un cambio de perspectiva en la forma en la que se cuenta la historia. Sobre el tema, Carlos Castañón Cuadros, director e historiador del Archivo Municipal de Torreón, sugiere en entrevista con Milenio que «no es que estemos ajenos en el presente a situaciones como estas, como aquellas que pasaron, refiriéndonos a la matanza de chinos que se dio en Torreón. Un cambio muy importante fue el cambio de perspectiva con respecto a este hecho por parte por un lado de los historiadores, y por otra de los descendientes de la colonia china en Torreón». «Durante mucho tiempo no se quiso hablar de esto pero precisamente derivado de una serie de publicaciones y de gestión con la comunidad china para hacer un reconocimiento a la dignidad de la memoria, se logró que en el año 2007 las autoridades municipales participaran con el embajador Chino en México [Yin Hengmin] y se hiciera un acto de desagravio simbólico justo a las afueras del edificio del Banco Chino y posterior, se hizo la escultura de El Hortelano en el Bosque Venustiano Carranza para rememorarlos», agregó. A la recuperación de la memoria se suma el hecho de que en marzo de 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que pediría perdón a todas aquellas comunidades afectadas por gobiernos anteriores. «Yo, en representación del Estado Mexicano voy a pedir perdón a los pueblos Yaquis por el exterminio que hubo, voy a pedir perdón por la represión a las comunidades Mayas, voy a pedir perdón también por la persecución a los migrantes chinos, que fueron reprimidos, asesinados en el Porfiriato, en la revolución», explicó el mandatario en aquella ocasión.

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